Mi sobrino está en la época de tocarlo e investigar con todo y esto es lo que me lió el otro día.
Mi habitación quedo inundada de lentejuelas y brillantitos por todo el suelo, en la foto hay quizás 1/4 parte del desastre.

Y es que el niño, al verme hacer enfermeras y demás broches decía que las kekas (como él las llama) eran la Ana, su profesora de guardería, así que he acabado haciendo un broche para su profe que le regaló ayer y su profesora agradeció. Es la primera profesora que hago y este es el resultado (el vestido es naranja porque así es como llevan las batas).

El desastre se originó cuando estaba poniendo las lentejuelas a los zapatos de la muñeca pero en realidad la culpa fue mía. La caja costaba muchisimo abrirla así que me confié y deje que jugara con ella ya que la utilizaba de maraca.
Cual fue mi sorpresa cuando la abrió en un abrir y cerrar de ojos y empezó a llenarse de lentejuelas todo el suelo de mi habitación.
Esta es la caja de las lentejuelas, imaginad lo que fue colocar una por una todas las lentejuelas por colores en su caja, mejor no os digo el rato que me tiré (como siempre blogger me da problemas a la hora de colocar imágenes y esta se ha dado la vuelta).

Eso si, no hay mal que por bien no venga, ya no volveré a confiarme y no valorar la fuerza que puede llegar a tener un pequeñajo de poco mas de año y medio
Un besito y feliz Viernes
















